Lo Siento por haber pasado meses sin postear, me tome un par de años sabaticos de webón.
Post Proximamente... Saludos a todos!
Wednesday, July 15, 2009
Sunday, February 11, 2007
Cronicas del Averno
Se van ustedes a reír: Pero estoy muerto.
¿Lo ven?, ya se lo advertí; pero es cierto, estoy muerto. Y no de miedo, de risa, o de cansancio, no. Estoy muerto, de muerto. Esto es, que padezco la ausencia de la vida, vamos.
¿Como ha sido? Pues nada, la vida que en el fondo es algo que simplemente viene y así como viene, pues se va.
A mi me gustaría poder contarles, que mi muerte se produjo de forma heroica; salvando vidas, en un horrible incendio, o rescatando rehenes de una sucursal bancaria; rescatándolos de unos hipotéticos atracadores, se entiende; no de la hipoteca de la casa o del auto.
Pero no hay tal: soy tan solo un número más, en la fría e impersonal estadística del volantazo y la vuelta de campana, ya saben: ¡¡¡ UTA ESTO NO ME PUEDE ESTAR PASANDO A MI, DIOS!!! Y ya está, morí, por el peor de los asesinos, un paro cardiaco, el cual me cayo de sorpresa al ir manejando por uno de los mal diseñados periféricos de nuestra hermosa ciudad.
Cambio de planes: adiós, “¿Qué camisa me pongo mañana? están todas en el cesto.” adiós, “Ese Rodríguez estaba grueso, se la mantenía comiendo en la calle, tortas, tacos burritos, en fin puro colesterol y grasas saturadas y todo se resume en “Adiós”.
Hola eternidad.
Mi primer impulso tras abandonar mi cuerpo, y después de un breve instante de estupor contemplándolo ahí abajo, como algo ajeno, fue subir al cielo. Lo normal en estos casos. Miré hacia arriba y vi una cegadora luz blanca; instintivamente me dirigí hacia ella. Y cual fue mi sorpresa al estamparme contra una farola del alumbrado publico. La, que para ser exactos, había frenado el descontrolado volteo de mi auto.
Y no es que mi metamorfosis del mundo de la carne al mundo del espíritu no fuera del todo completa, sino porque la espectral envoltura, es mas sólida de lo que los vivos piensan (esto quiere decir que es puro rollo el que nos convertimos en fantasmitas y cosas por el estilo); el caso es que el golpe fue tal, que caí en un piadoso desvanecimiento. La única percepción de mi espíritu en semejante trance, era la de una interminable caída hacia un abismo insondable…
Como ya habrán ustedes adivinado, ese descenso inacabable me condujo a las entrañas del mismísimo infierno y mi único boleto de entrada era un inmenso dolor de cabeza ocasionado por mi no agradable encuentro con la lámpara; lo cual, por cierto, me produjo una sensación de infinita injusticia; no solo me muero, sino que encima me condeno por accidente y encima sin juicio previo.
Lo primero que vieron mis ojos, al volver a abrirse, fue una deforme masa negruzca, con ojos, cuernos, rabo y algo que se asemejaba a un gran tenedor.
-¿Qui…quien es usted? Fue la temerosa (y hasta cierto punto estúpida) pregunta que salió de mi boca. El diablo, el coco, el chamuco, lucifer, satanás, el viejo del costal (entre tantos nombres que tiene, hasta parece narcotraficante), pues él era el mismo y en persona, el cual puso cara como de haberle preguntado: “¿de qué color es el caballo blanco de Napoleón?”, y acto seguido dijo con voz cavernosa:- las criaturas humanas, nunca dejaran de asombrarme. Siglos y siglos representándome en su imaginación, y todos, sin excepción se sorprenden al verme tal cual. ¡Pues sí! Cuernos, rabo, y tridente. Y Dios es un venerable anciano con túnica y barbas blancas, y ultracatólico hasta los huesos.
¿O qué esperabas? ¿Fuerzas desconocidas e invisibles? ¿El mal, en estado puro y todas esas jaladas? Mira, como el mismo Dios dijo una vez: “Lo que nos vamos a reír el día del juicio final, cuando aparezcamos ahí abajo con las trompetas y toda la parafernalia” Pero no temas; aquí se tortura y todas esas cosas tan atroces que de este lugar han contado, aun así no te lo voy a negar, esto es el infierno.
Pero eso sí, con la verdad por delante, las cosas claras; no como ahí arriba, que no se entienden ni ellos con ese “menage a trois”, que tiene montado el de la barba blanca, su hijo, y el otro tipo, el…Espíritu Santo. Y ahora acompáñame, voy a enseñarte tu nueva casa.
Al decir esto, y darme la espalda, y yo salí corriendo como… bueno, iba a decir: como alma que lleva el Diablo, pero en esta ocasión, afortunadamente, esa no es la expresión más adecuada.
El caso es que corrí y corrí, durante un buen rato, y hubiera seguido aun más, de no ser porque, a la vuelta de una esquina, me tope con un extraño individuo, estampándome contra él.
Desde el suelo, nos examinamos mutuamente. Se trataba de un anciano ataviado a la usanza medieval, y de su cabeza había caído, debido al encontronazo, una reseca corona de laurel, deshojándose en buena parte.
-Usted perdone, buen hombre…aquí tiene su ramo- Me disculpé, azorado, tratando de recomponer torpemente el maltrecho tocado.
-Gracias, caballero- respondió con mucho ceremonial- Acepto vuestras sinceras disculpas; mas en lo tocante a mis laureles, no os mortifiquéis, pues llevan adornando mis sienes, 683 años, 7 meses, y 9 días; razón por la cual es más que natural, el que algunas de sus verdes hojas, tiendan a desprenderse de su tallo... Me lo ciñeron allá, en la muy noble ciudad de Ravena, unas manos amigas, antes de emprender el viaje sin retorno. Mi nombre es Dante, Dante Alighieri.-Concluyo, con una leve inclinación de cabeza.
-¡El autor de la divina comedia!- comenté, profundamente impresionado.
-Ese es el nombre, en efecto, que los siglos dieron a mi obra más inmortal. Doce años, me llevó componerla y darle fin. Doce largos años de mi vida…-
Estuve por decirle, que a mí, casi me había costado otros 12 años leerla, pues a veces sucedía que me atascaba en algún canto, que se convertía para mí en una piedra en el hígado; y solía pasar algún tiempo, hasta que reunía las fuerzas necesarias para continuar; con lo cual, no se quién de los dos haría mayor esfuerzo; si él al escribirlo o un servidor al leerlo. Pero, prudentemente, esto no paso de mi pensamiento a mis labios. En lugar de eso pregunté:
-Y, decidme-ya casi me había contagiado de su modo de hablar- ¿Cómo es posible, que el autor de una obra tan meticulosamente religiosa, haya venido a parar al infierno?-¡Ay! –Suspiró- Ahí estuvo precisamente mi gran pecado, mi joven amigo; en esa meticulosidad con que mi pluma describió, en primer lugar, el infierno y los pecados que en el se purgan, fue tal, que me llevó a crear, sin saberlo, varios pecados que hasta entonces no existían, y que pasaron a formar parte, desde aquel momento, de la humana condición.
-Pero… ¿Y el paraíso?-pregunté- Dios quedaría mas que impresionado, ante semejante muestra de erudición religiosa…
-¿Impresionado decís?-contestó con amargura- Aunque por entonces, yo no tenía conocimiento de ello, el Altísimo es demasiado celoso de su vida privada, con lo cual, podéis imaginaros cual fue su reacción, ante lo que consideró una absoluta vulneración de su intimidad. ¿Sabéis cual fue su respuesta, cuando solicité el perdón para así poder entrar al paraíso?
“Dado que tan bien lo conoces ya, amigo Alighieri, no creo necesario que entréis a verlo.”- Dijo:
-Siempre nos quedará el purgatorio,-contesté yo, tratando de animarle; pero el continuó con su sombría insistencia:
-Y por si estas razones, no hubieran bastado para labrar mi eterna condenación, se da la desafortunada circunstancia, de que mi obra ha sido tomada como modelo a lo largo de los siglos, por todo tipo de poetas y escritores, como ahora los nombran; que, faltos en su mayoría, de ingenio, talento, e inspiración, dieron en plagiar por doquier el modelo de mi obra; echando a pasear por cielos, infiernos o purgatorios, a los mas verosímiles y descabellados personajes; provocando así, las mas disparatadas situaciones literarias. Hasta un punto tal, llega la osadía de algunos de estos poetastros, que los hay que han sido capaces de incluir a mi propia persona, en sus infames obrillas de tres al cuarto.
¿Cabe mayor desfachatez?
-¡Desde luego, hay gente que no tiene vergüenza!-protesté indignadísimo; y temiendo que reanudara de nuevo su monólogo, salpicado de mis breves interrupciones, me despedí de el, dándole unas palmaditas en la espalda a modo de consuelo; y resolví continuar mi camino en busca de una salida.
FIN DE LA PRIMERA PARTE
Sunday, June 11, 2006
No se quien soy…
Por: Jorge Jaime Rodríguez Hernández
“No soy más que el conjunto de libros que he leído, las vivencias que he tenido, la memoria que he conseguido atesorar, yo sé más bien poco de mí, figúrese que ni siquiera sé el día de mi muerte” Borges pensaba cosas como estas, y por eso fue considerado uno de los primeros referentes de la postmodernidad, el constructivismo y todas esas teorías sociales que niegan la identidad o la esencia del individuo. Según éstas teorías, nuestra voz no es más que el eco sordo de otras voces que ya lo dijeron todo, voces que se superponen unas a otras, que van eligiendo sucesivos cuerpos a lo largo del tiempo para hacerse oír. Somos meros altavoces repetitivos de un gran megáfono universal. La creencia de que tenemos ideas propias es totalmente infundada, una sublevación del ego ante su insignificancia. Lo cierto es que nos hemos tragado todo lo que pensamos, cualquier cosa que decimos tendría su propio referente externo a menos que profundizáramos un poco. Esa ocurrencia que de pronto ilumina mi cabeza como un oasis de creatividad... no es mía (desafortunadamente), es una idea que escuché o leí algún día, que había quedado agazapada en mi inconsciente y que surge de pronto un día, cuando ya nadie la esperaba, cuando ya ni siquiera recuerdo que es una frase ajena. El hombre es sólo un simio adoctrinado, un mono de repetición, un títere con ínfulas que niega u olvida los hilos que lo mueven.
Por: Jorge Jaime Rodríguez Hernández
“No soy más que el conjunto de libros que he leído, las vivencias que he tenido, la memoria que he conseguido atesorar, yo sé más bien poco de mí, figúrese que ni siquiera sé el día de mi muerte” Borges pensaba cosas como estas, y por eso fue considerado uno de los primeros referentes de la postmodernidad, el constructivismo y todas esas teorías sociales que niegan la identidad o la esencia del individuo. Según éstas teorías, nuestra voz no es más que el eco sordo de otras voces que ya lo dijeron todo, voces que se superponen unas a otras, que van eligiendo sucesivos cuerpos a lo largo del tiempo para hacerse oír. Somos meros altavoces repetitivos de un gran megáfono universal. La creencia de que tenemos ideas propias es totalmente infundada, una sublevación del ego ante su insignificancia. Lo cierto es que nos hemos tragado todo lo que pensamos, cualquier cosa que decimos tendría su propio referente externo a menos que profundizáramos un poco. Esa ocurrencia que de pronto ilumina mi cabeza como un oasis de creatividad... no es mía (desafortunadamente), es una idea que escuché o leí algún día, que había quedado agazapada en mi inconsciente y que surge de pronto un día, cuando ya nadie la esperaba, cuando ya ni siquiera recuerdo que es una frase ajena. El hombre es sólo un simio adoctrinado, un mono de repetición, un títere con ínfulas que niega u olvida los hilos que lo mueven.
Todas éstas teorías resultan verosímiles, bastante coherentes con la existencia humana. Y generalmente pueden valer para vacunarse contra la prematura vanidad de creerse demasiado original. Pero para mí que deja demasiados cabos sueltos.
Para empezar, si nuestra identidad de hoy no es más que el repicar clónico de identidades pasadas, ¿cómo es posible que la humanidad haya avanzado en todos sus campos? ¿Cómo es posible el progreso si no somos más que una calcamonía, una nueva impresión que se amolda exactamente a los perfiles del viejo? ¿Sería posible el avance de la ciencia, de la filosofía o del arte si no existieran voces de un nuevo modelo que apoyándose en lo viejo introdujeran nuevas formas?
Y yendo un poco más allá, si esa voz antigua que nos traspasa es siempre prestada, debería carecer a su vez de un origen, nadie pudo proclamarlas en primer lugar puesto que eso negaría el sentido de la teoría, supondría la evidencia de que la originalidad sí existe, de que un día alguien dijo esas palabras por primera vez. Nos metemos en un callejón sin salida teórico, éstas ideas, si pretenden ser coherentes desembocan ineludiblemente en la idea de Dios, ya que él sería el único ser capaz de dejarnos ese legado omnisciente y acabado. Se tendría que aceptar la existencia de un ser divino encargado de dictar a la oreja de los hombres musiquillas celestiales y otras retóricas. Y toda la evolución del hombre no sería más que el pedagógico discurso que Dios ha trazado para que no se nos atragante toda esa información que ya está completa y archivada en la biblioteca del cielo (recemos para que haya una en el purgatorio).
Digo yo, si no sería más fácil aceptar la posibilidad de una identidad que determinada por los genes y contorneada por la cultura va encontrando poco a poco su propia voz. Creo que la libertad consiste en eso, en buscar cada cual su propia identidad. No al margen de los otros, no aislándose de todo contacto cultural como tienden a pensar las mentes de pureza rousseauniana. Precisamente el germen de toda identidad se encuentra en los otros, en la cultura, en todas las manifestaciones que ésta nos ofrece para explorarnos a nosotros mismos. No creo a todos aquellos que dicen “no hay nada nuevo bajo el sol”, creo que cualquier idea que revienta de pronto la conciencia de un inocente es una tremenda novedad, un pequeño lucero que se enciende en la realidad microscópica de un hombre del montón. Da igual que las ideas vengan de fuera o de dentro, lo importante es que uno se las apropie con entendimiento y emoción. Toda idea que pasa por el propio centrifugado mental ya no es sedicente, pasa a ser un tesoro personal que agranda el tamaño de la propia conciencia y por tanto de la propia identidad. Es evidente que no está bien ir por ahí apropiándonos frases literales de genios con la coartada de que al entenderla ya la hice mía, pero tampoco está claro que tengamos que estar siempre disculpándonos o sintiéndonos impostores porque todo lo que creemos saber de propia mano es una gran mentira. Creo que la propia mirada y las propias palabras nacen entumecidas, sujetas al entorno por un tenue hilo de autenticidad, pero es verdad que con el tiempo esa voz puede ir adquiriendo cierta independencia, enriqueciéndose con miradas ajenas, aumentando de cualquier forma el calidoscopio de la propia realidad mental. Cuando siente uno la cercanía de esa posibilidad se siente feliz de ser único y ser diverso, de tener una identidad propia y de ser un conjunto de voces foráneas que nutren el propio espíritu.
Saturday, June 03, 2006

¿QUÉ ES LA MASONERÍA?
INTRODUCCIÓN
Estas breves líneas van dirigidas a todas aquellas personas interesadas en informarse sobre la Masonería y que antes de tomar una determinación sobre su posible solicitud de ingreso, sienten la necesidad de disponer de más conocimiento sobre ella.
Esta información es necesaria, ya que, han circulado y continúan difundiéndose muchas falsedades y calumnias sobre la Masonería, muchas veces dichas o escritas por gente mal informada.
Igualmente, circulan notas difundidas por organizaciones que se titulan masónicas, pero por haberse apartado de los Antiguos Usos y Costumbres de la verdadera y antigua Masonería, son consideradas como irregulares y por tanto colocadas al margen de la Masonería de Tradición. Esta palabra Irregular no tiene para nosotros sentido peyorativo alguno y éstas, como asociaciones, merecen nuestro respeto.
Después de estas aclaraciones previas, pasamos a exponer, en forma resumida, aquellas particularidades que consideramos de mayor interés.
Cuando por primera vez oímos a alguna persona decir: "Fulano es masón", la pregunta que surge inmediatamente es; ¿Es una religión, o una secta, o un club filosófico, o un partido político, o que cosa es?
Para intentar llenar esta información y a la vez contestar otras interrogantes tales como: ¿Cuáles son sus finalidades? ¿Cuál es su historia?, ¿Cómo está organizada internamente?, saber si interviene en la política, o cuáles son las obligaciones y derechos de un masón, se escribió la presente publicación, que no trata, ni con mucho, de ser un libro de consulta de Masonería. Existen buenas obras de este tipo que ayudarán a quien desee obtener información específica sobre algún aspecto particular del tema. Lo que aquí se propone es presentar un panorama general, como se haría ante quien nunca hubiese oído hablar de la Masonería.No se trata de una propaganda en favor ni en contra, sino simplemente una exposición escueta de hechos y datos fáciles de comprobar, pero que hasta ahora no estuvieron reunidos en un solo documento.
INTRODUCCIÓN
Estas breves líneas van dirigidas a todas aquellas personas interesadas en informarse sobre la Masonería y que antes de tomar una determinación sobre su posible solicitud de ingreso, sienten la necesidad de disponer de más conocimiento sobre ella.
Esta información es necesaria, ya que, han circulado y continúan difundiéndose muchas falsedades y calumnias sobre la Masonería, muchas veces dichas o escritas por gente mal informada.
Igualmente, circulan notas difundidas por organizaciones que se titulan masónicas, pero por haberse apartado de los Antiguos Usos y Costumbres de la verdadera y antigua Masonería, son consideradas como irregulares y por tanto colocadas al margen de la Masonería de Tradición. Esta palabra Irregular no tiene para nosotros sentido peyorativo alguno y éstas, como asociaciones, merecen nuestro respeto.
Después de estas aclaraciones previas, pasamos a exponer, en forma resumida, aquellas particularidades que consideramos de mayor interés.
Cuando por primera vez oímos a alguna persona decir: "Fulano es masón", la pregunta que surge inmediatamente es; ¿Es una religión, o una secta, o un club filosófico, o un partido político, o que cosa es?
Para intentar llenar esta información y a la vez contestar otras interrogantes tales como: ¿Cuáles son sus finalidades? ¿Cuál es su historia?, ¿Cómo está organizada internamente?, saber si interviene en la política, o cuáles son las obligaciones y derechos de un masón, se escribió la presente publicación, que no trata, ni con mucho, de ser un libro de consulta de Masonería. Existen buenas obras de este tipo que ayudarán a quien desee obtener información específica sobre algún aspecto particular del tema. Lo que aquí se propone es presentar un panorama general, como se haría ante quien nunca hubiese oído hablar de la Masonería.No se trata de una propaganda en favor ni en contra, sino simplemente una exposición escueta de hechos y datos fáciles de comprobar, pero que hasta ahora no estuvieron reunidos en un solo documento.
PRÓLOGOA pesar de que la Masonería es una institución de respetable antigüedad y que de ella se han ocupado ampliamente historiadores, filósofos y escritores, existe en la actualidad una desorientación y desconocimiento casi completos de lo que realmente es esta organización representada en casi todo el mundo, de cuáles son sus finalidades y qué medios utiliza para lograrlas.La mayoría de quienes han escuchado en alguna ocasión referencias vagas a la Institución Masónica se la representan como una especie de mafia tenebrosa que se dedica a incorporar en sus filas a los oportunistas, los cismáticos, los hombres sin credo ni religión, los politicastros sin escrúpulos y a los incautos, para sus conspiraciones secretas. Se supone que el objetivo principal de la actividad masónica consiste en atacar a la religión y elsecundario es conseguir puestos lucrativos en el gobierno, la industria, el comercio o dondequiera que sus adeptos puedan introducirse con sus maniobras encubiertas. Se habla de que la intimidación y el terror son las armas con que son manejados eficazmente los juramentos de esta sociedad secreta y aun brotan aquí y allá consejas que hablan de terribles y espeluznantes "venganzas masónicas".
Muy distinta es la idea que se forman de la Masonería quienes han tenido algún trato con miembros de la Institución. En muchos casos, han creído descubrir que se trata de gente inofensiva, incapaz de "matar una mosca", idealistas y hasta ingenuos, que se reúnen semana a semana en sus "logias", como otros lo hacen en la cantina, para "darle su arreglada" al mundo. Como no se ve que para estas personas cambie en forma alguna su situación económica, a veces precaria, ni que se realicen jamás los proyectos loables que dejan traslucir en pláticas, se deduce que la Masonería es una especie de club en que se vuelcan, en saludable "catarsis", la frustración e impotencia de los ideales fallidos y las metas inalcanzadas, y se busca en la discusión libre de variados temas un desahogo a las inquietudes y cierto solaz en el intercambio de conceptos filosóficos.
Para quienes han asistido a ceremonias masónicas o han leído artículos ilustrados de los fastuosos actos que se llevan a cabo, los masones quedan catalogados como una gente ociosa que vive en un mundo artificial de fantasía y teatralidad, reminiscente de la pompa y circunstancia de las órdenes de caballería y la nobleza medieval, sin más finalidad que la de conferirse mutuamente ridículos y altisonantes títulos que halagan su vanidad y darle variedad a la incolora mediocridad de la vida real.
Finalmente, hay quienes ven en la Masonería poco más que un club social, como los Rotarios o los Leones, aunque con cierto sabor de misticismo, que únicamente sirve para darle marco y ambiente a las altruistas finalidades de ayuda mutua y solidaridad fraterna que se supone deben existir entre sus miembros.
Como puede verse, la imagen que se forja una mente que trata de juzgar a una institución que no se conoce, sino acaso de segunda o tercera mano, no puede nunca ser exacta. En verdad, debemos admitir que aún para muchos de los masones que forman parte de la Institución, el concepto tampoco es muy claro y que ello se debe precisamente a que han transportado al campo masónico sus aspiraciones particulares y han convertido a sus logias en un reflejo de lo que esperaban encontrar en la Masonería.
Al solicitar su admisión en la Orden, al candidato se le pregunta si lo hace de su libre y espontánea voluntad; pero ¿Cómo puede haber libre y espontánea voluntad en la solicitud de ingreso de una Institución cuyos principios, fines y organización se ignoran? ¿Cómo puede jurarse el cumplimiento de una Constitución y Reglamentos que se desconocen completamente? ¿Qué puede pensarse de un ser humano que va a comprometer su palabra de honor y su buen nombre sin haberse preocupado primero por investigar más a fondo lasconsecuencias de tal acto?
La verdad es que escasean lamentablemente las fuentes fidedignas de información sobre lo que es y lo que no es la Masonería y esta deficiencia no siempre se puede subsanar por medio de la interrogación directa, pues lo más probable es que se reciban contestaciones contradictorias y vagas por el temor de muchos masones a "decir más de la cuenta", a riesgo de violar las normas de discreción que recomienda la Orden. Tampoco se sale de apuros leyendo obras de consulta de filosofía masónica, o aún los rituales (si se consiguen), pues en toda la literatura que se publica se supone que el lector es masón y, por lo tanto, se omite todo aquello que le ha de ser bien conocido; pero que es precisamente lo que más interesaría al que tiene deseos de investigar la conveniencia o inconveniencia de iniciarse en la Masonería.
Quedará mucho aún por decir, y algunas cosas habrán de leerse entre líneas; pero tenemos la convicción de que no son las más importantes las que falten y que la información condensada en este documento será más que suficiente para el fin que se persigue, que es el de orientar debidamente a quienes desean conocer realmente lo que es esta Institución mundial.
¿Qué es la Masonería?La Constitución de la Gran Logia de Nuevo León afirma que: “La masonería es la institución orgánica de la moralidad mas absoluta, comprendida como uno de los elementos del ideal de los hombres. Su objeto es disipar la ignorancia, combatir el vicio e inspirar amor a la humanidad.
Sus principios son la moral universal y la ley natural, dictada por la razón y definidas por la ciencia. Reconoce a un ser supremo, no admite mas diferencia entre los hombres que el merito y el demérito y a nadie rechaza por sus creencias u opiniones”.
La Masonería es una asociación voluntaria de hombres, cuyo origen se pierde en la antigüedad, que actualmente agrupa a más de seis millones de miembros.
Es un sistema de conducta moral donde se aprende a dominar los vicios, las pasiones, las ambiciones, el odio y los deseos de venganza que oprimen al hombre.
Es una sociedad fraternal, que admite a todo hombre libre y de buena reputación, sin distinción de raza, religión, ideario político, o posición social, exigiendo únicamente que posea un espíritu filantrópico y el firme propósito de tratar siempre de ir en busca de la perfección.
Está basada en la creencia en un Ser Superior, o Dios, al que denominamos Gran Arquitecto del Universo, como principio y causa de todas las cosas.
Es, (o parece), rígida en sus principios, pero es tolerante con las personas y enseña a respetar las opiniones de los demás, aunque difieran de las propias, incitando a todos a la Tolerancia.
Sus miembros aprenden sus preceptos en ceremonias ritualísticas dramatizadas, que siguen antiguas formas, usos y costumbres de los constructores de catedrales, utilizando las mismas herramientas como guías alegóricas.
En las Logias se aprende a amar a la Patria, someterse a las Leyes, respetar a las autoridades legalmente constituidas, y a considerar al trabajo como un Deber esencial del ser humano.
Trata de hacer un hombre bueno, un hombre mejor.
La Masonería es muchas cosas, pero, por encima de todo, es un estilo de vida. EVIDENTEMENTE, PARA CONOCERLA HAY QUE VIVIRLA.
LO QUE NO ES LA MASONERÍA:No es una asociación benéfica, aunque considere estas prácticas como un deber. No es una religión, ya que no impone a sus miembros una creencia religiosa determinada. Los Masones pueden practicar la religión de su preferencia, con tal que respeten las opiniones de los demás.
No es una asociación para obtener beneficios personales, ya que no procura a sus adheridos ventajas en los negocios o en la política.
No es una sociedad secreta, ya que no niega su existencia y cuáles son sus propósitos y finalidades y está inscrita en México en el Registro de Asociaciones, con los nombres y apellidos de sus dirigentes y la presentación de sus Estatutos.
No es un círculo de estudios ni una escuela filosófica, ya que el trabajo en Logias es solamente ritualístico.
¿Es la Masonería una secta o religión?
No. En la Masonería no se inculca ninguna religión ni se exige devoción a nadie. El único requisito es creer en un Dios, cualquiera que fuese. Es por ello que hay masones cristianos, judíos, mahometanos, etc. Y entre todos nos llamamos “hermanos”.
¿Es cierto qué adoran al diablo, qué son satánicos?
Para nada. El rumor comenzó a partir de las imágenes que algunos curiosos e ignorantes observaron en ciertos lugares de las logias, como esqueletos o calaveras, y pensaron que algo tenían que ver con sacrificios humanos, ritos diabólicos y cosas por el estilo.
¿Por qué se ha perseguido a los masones en casi todos los países?
Porque la masonería fomenta el libre pensamiento, la libertad de cultos, de expresión, etc., y muchos regímenes del mundo no coinciden con esas ideas.
¿Cómo se fundó la Masonería?
La masonería nació de la crisis que sufrieron los constructores del medioevo ante la sucesión de estilos arquitectónicos. En esos tiempos los albañiles se agrupaban en fraternidades bastantes compactas y ante la falta de ingresos y contratación comenzaron a admitir a “protectores-patrocinadores” que, a cambio de dinero, recibían los beneficios que una sociedad fraternal proporciona (libertad de expresión, educación, etc.) Se “formalizó” a partir del siglo XVIII en Inglaterra. Para mayor información puede leer la breve historia de la masonería.
¿Cuál es el secreto que tanto cuida la Masonería?
No es un secreto en sí. Existen algunas enseñanzas que solo mediante el ejercicio constante de la piedad, de la integridad, de la honestidad, del estudio, se pueden comprender. No tenemos la mas mínima idea de cuando se vaya a acabar el mundo, ni sabemos donde está el Santo Grial, ni cuidamos ninguna tumba, ni demás rumores que se han esparcido por el mundo.
¿Por qué visten con mandiles y bandas?
Porque es una fraternidad muy antigua y conserva sus tradiciones que datan de los tiempos de la edad media, además de que cada color o figura tiene un significado especial en las ceremonias o en las juntas.
¿Por qué se reúnen en secreto los Masones?
Por protección. Durante gran parte de la historia los masones han sido perseguidos por sus ideas de libertad, de igualdad, de fraternidad, y han requerido del más absoluto secreto para sesionar. Ahora, aunque los tiempos han cambiado, no podemos asegurarnos de que siempre reinará el respeto a las ideas, a las personas, a las libertades. Es, mas que nada, una precaución.
¿Qué es un Masón?
Una persona que pertenece a la fraternidad masónica. Textualmente significa “albañil” o “constructor”
Masón significa constructor, o sea "el que fabrica a cal y canto un edificio", pero aunque antiguamente este título se les aplicaba a los miembros de las asociaciones de constructores que dieron a Europa sus mejores edificios de la Edad Media y del Renacimiento, actualmente hemos de entenderlo en su acepción figurada, diciendo que el masón es un constructor del templo simbólico de la ciencia y de la virtud, que constituye su propia personalidad.
En otras palabras, un masón es un individuo que trabaja en perfeccionarse y en evolucionar, tanto en sus conocimientos como en su comportamiento moral y para ello sigue los caminos que le indica la antigua asociación que se nombra Masonería, o más correctamente, Francmasonería.Correlativamente, la institución masónica tiene como finalidad principal la de constituirse en guía de quienes buscan y anhelan este perfeccionamiento, para lo cual va desgranando una a una sus sabias enseñanzas, en dosis graduadas y de acuerdo con el adelanto de cada uno de sus miembros. A través del estudio razonado y crítico de la filosofía moral se obtiene un mejor conocimiento de las virtudes y del modo de practicarlas.
Pero, entonces, ¿Cabe decir que La Masonería es una Escuela?
Desde luego que no, si entendemos por escuela un lugar donde se imparten clases sobre materias específicas, basándose en libros de texto y se capacita a los alumnos para desempeñar un trabajo que les permita ganarse el sustento. La Masonería es algo más que eso; su filosofía educativa es totalmente distinta a la de cualquier escuela, puesto que en vez de exigir el aprendizaje de tales o cuales postulados y principios, estimula la exposición libre, la discusión ilustrada y el desarrollo de la imaginación y del pensamiento original, como medio para conseguir que cada cual llegue, por su estudio independiente y su meditación profunda, a sus propias conclusiones lógicas y a la afirmación de sus convicciones. Por tanto, hace uso ampliamente del símbolo y de alegoría; pero no ofrece de ellos ninguna explicación fija y dogmática, sino que deja en libertad al iniciado para que ejercite sus propias facultades deductivas e inductivas para descifrarlos y aprender - por sí mismo - pero en una labor colectiva, las provechosas lecciones que encierran.
Se hace necesario preguntar, ¿Qué utilidad tiene esto?
La historia nos enseña que de la Masonería han salido, en todos los tiempos, hombres de gran visión, acrisolado altruismo e inagotable energía, que han dado a la humanidad sus más grandes impulsos de progreso. Para descubrir estos nuevos caminos, necesitaron nutrirse de la duda filosófica, no de la certeza dogmática; precisaron examinar lo que no es típico; en vez de conformarse con lo usual y corriente; tuvieron que desechar los cartabones, los textos consagrados y los manuales establecidos, decidiéndose a recorrer sendas supuestamente prohibidas para el pensamiento y aportando las soluciones a los problemas irresueltos. Para esto, dispusieron de una maravillosa facultad: la imaginación creadora.
Quizá la Masonería ha sido, a través de los tiempos, la única institución que se ha percatado de la importantísima función que tiene imaginación creadora en la evolución de la humanidad y ha descubierto y aplicado un método sencillo y eficaz para desarrollarla. Por eso ha sido y seguirá siendo el semillero de nuevas ideas, el portaestandarte de las vanguardias y la escuela en que se modelan los hombres y mujeres marginales que viven y piensan entre el hoy el mañana... los conductores de la humanidad.
Pero no solamente a esto se limita la Masonería; no se conforma con ver que cada miembro se cultive y perfeccione a sí mismo, sino que trata de desarrollar en todos y cada uno de ellos el firme sentimiento de Unión Solidaria y Fraternal, encauzando cuidadosamente todos sus esfuerzos hacia los nobles fines de humanismo, justicia social, equidad, libertad, tolerancia, auténtica democracia y progreso material espiritual de toda la humanidad.
Dejaría la Masonería de ser universal en sus finalidades si se mostrara partidaria de algún "ismo", sexo, o enemiga de alguna religión. En el seno de la masonería universal se admiten a hombres de todas las religiones y se respetan las creencias de cada uno y su forma personal de rendir culto o no a Dios. Por lo mismo, están proscritas el proselitismo y las discusiones sobre los méritos relativos de tal o cual forma de culto, como no sea para reconocer que todas ellas representan modalidades del sentimiento de veneración del hombre hacia esa Entidad Suprema independientemente del nombre por el que se le invoque. La Masonería resume todas esas apelaciones en un termino común denominador: el "Gran Arquitecto del Universo", sin establecer ningún culto especial para adorarle, pues considera que todos son buenos cuando nacen de los anhelos puros del ser humano.
En concomitancia con estos principios de libertad de conciencia y de culto, la Masonería no puede permanecer al margen de cualquier violación de estos postulados, como cuando los ministros de alguna religión (sea esta católica, mahometana, budista, etc.) detentan los poderes públicos y la soberanía de los pueblos. Cuando las religiones, convertidas por los hombres en tiranías esclavizadoras de las conciencias y prostituidas por la ambición de poder temporal, pretenden sojuzgar a la humanidad, la Masonería se yergue como campeona de la legitima libertad de creer o no creer, atendiendo únicamente a los dictados de la íntima conciencia y de la razón. De ahí que, aunque algunas veces y en algunos países la Masonería haya adoptado posturas anticlericales, o haya sido perseguida por el clero de alguna religión, no por ello es antirreligiosa.
En resumen, la masonería no es una religión, ni discute los principios de ninguna religión, sino por el contrario, las respeta a todas.
La Masonería es más que un club filosófico o una escuela de moral. Es una libre asociación de hombres de todas las condiciones económicas, y de todos los grados de cultura, a quienes los une el deseo de alcanzar un desarrollo y una evolución más alta en su personalidad interna, un dominio más perfecto de sí mismos, una afirmación de sus convicciones, una agudización más sutil de sus facultades intelectuales y un acendrado espíritu de abnegado servicio hacia sus semejantes. Dentro de la Masonería encuentran los hombres un ambiente de libertad, de respeto mutuo, orden, seriedad, estudio y fraternidad.
La Masonería contiene una filosofía educativa propia, basada en el estudio imaginativo y profundo de símbolos y alegorías que persiguen como finalidad el desarrollo del pensamiento propio, original, lógico y constructivo, con el resultado de que cada masón palpa pronto los frutos de este perfeccionamiento personal al notar que se ensancha extraordinariamente su manera de ver la vida, se despiertan aptitudes desconocidas o latentes, surgen perspectivas de mejoramiento y entra plenamente en el camino de su auto superación como condición imprescindible para la transformación de su entorno personal, familiar, social, nacional y global.
¿Cómo está organizada internamente?
Los masones están agrupados en Logias bajo la dirección de un Venerable Maestro, elegido por sus miembros, que se reúnen en general de una hasta cuatro veces al mes. La verdadera, pura y antigua Masonería cuenta solamente con los tres grados de Aprendiz, Compañero y Maestro Masón.
Exclusivamente goza de personalidad jurídica la Gran Logia.
En todo territorio, ya sea de ámbito nacional o estatal, existe sólo una Gran Logia regular, lo que actualmente eleva el total a unas 144 en todo el mundo.
No existe autoridad internacional alguna que pueda dictar normas de obligado cumplimiento por parte de las Grandes Logias, que gozan de absoluta soberanía e independencia en todo el territorio de su jurisdicción.
No obstante se realizan periódicas reuniones de Grandes Logias, generalmente por zonas geográficas, que estudian conjuntamente los temas que les son sometidos y llegan a conclusiones recomendando a todas su aceptación. Éstas discuten libremente cada uno de los temas que generalmente terminan por ser aprobados y aceptados.
Las Grandes Logias, al establecer su mutuo reconocimiento, proceden al intercambio de Representantes que tienen funciones y categoría similares a los diplomáticos entre naciones amigas.
Cuando dos Grandes Logias han formalizado el mutuo reconocimiento, los miembros de Logias de sus jurisdicciones pueden intercambiar visitas y son siempre fraternalmente acogidos.
Toda Gran Logia está gobernada por un Gran Maestro, elegido por los representantes de las Logias de la Jurisdicción, reunidas en asamblea; tiene atribuciones y limitaciones que establece la Constitución y Reglamentos Generales de la Gran Logia.
La Masonería no es una sociedad simple, sino una agrupación de sociedades que aceptan como base fundamental un conjunto de antiguas leyes no escritas, que se denominan "Antiguos Límites", "Marcas", o "Landmarks". Este cuerpo de ordenamientos se deriva directamente de los que regían el funcionamiento de las asociaciones de masones operativos en la Edad Media y es el resultado de una larguísima experiencia.
Los Antiguos Límites han logrado que la Masonería sea siempre una e indivisible, a pesar de la variedad de cuerpos que la constituyen, y que no se modifique ni prostituya su carácter esencial a través de los tiempos. Por encima de cualquier constitución o reglamento están siempre los Antiguos Límites; éstos definen las normas básicas de funcionamiento de la Institución, los requisitos, derechos y obligaciones de los miembros y funcionarios y la postura filosófica, social y política de la Masonería Universal. A pesar de su importancia, no son dogmáticos, sino convencionales, regulan el fondo pero dan liberta en cuanto a la forma de expresión de lo que podemos llamar "lo masónico". A ello se debe que exista una Masonería Universal que engloba a los tres primeros grados y al mismo tiempo gran cantidad de "Ritos", formas de expresión y de perfeccionamiento de los conocimientos comprendidos en aquella.
Hay decenas de ritos que han sido fundados en diversos tiempos y que se han considerado como generalmente "reconocidos". Muchos de ellos tuvieron una vida efímera pero otros han subsistido hasta nuestros tiempos. El pertenecer a un Rito determinado, sin embargo, no debe ser obstáculo para que los masones se traten entre sí como miembros de una misma gran familia y cultiven buenas relaciones.
De todos los ritos, son considerados como los principales el Rito Escocés Antiguo y Aceptado y el Rito Inglés de York o Rito de Real Arco. Sin embargo, en algunos países han existido otros ritos que han demostrado gran actividad, como el Rito Francés Moderno; el Rito del Celeste Imperio, que se practica en Turquía; el Rito Sueco, el Tien-Foe-Whe, de la china; el Benemérito Rito Nacional Mexicano, de gloriosa memoria en nuestro país, y muchos más.
En nuestra Logia "UNIFICACIÓN Nº 35" se practica el Rito Escocés Antiguo y Aceptado.
¿Qué es una Logia?
Es el lugar físico donde sesionan los masones. También se le denomina templo o taller. Suele consistir en una pieza rectangular decorada con elementos alusivos al ritual o a la liturgia que se sigue.
El valor e importancia de los trabajos que se desarrollan en las logias no depende del estilo o fastuosidad de su decoración. Muchas de ellas procuran limitar al mínimo estos adornos para que no se distraiga la atención y se desvíe del trabajo principal, que es de orden intelectual. Se puede trabajar masónicamente a campo raso bajo la bóveda celeste o en una choza de paja, sin que nadie pueda alegar que se desmeritan en algo las bellas ceremonias en que se van revelando las enseñanzas y secretos de la Masonería.
En cada población de regular importancia existe por lo menos una logia masónica que imparte los tres grados fundamentales del Simbolismo o Masonería Azul: Aprendiz, Compañero y Maestro. Cada una de estas logias está incorporada a una Gran Logia (en nuestro caso a la Gran Logia de Nuevo León), cuyos límites de jurisdicción corresponden generalmente a los Estados en que se encuentra (en nuestro caso, países). Los funcionarios de estas Grandes Logias son electos democráticamente entre los maestros de todas las logias simbólicas de la jurisdicción y toca a ellos gobernar en los asuntos que incumben a la agrupación. Finalmente, existen también Confederaciones de Grandes Logias y en el plano internacional, otros organismos que preparan y realizan congresos regionales y mundiales para el estudio y resolución de los problemas generales de la Orden. Estas organizaciones son de carácter estrictamente consultivo, es decir, solamente pueden formular recomendaciones a las Grandes Logias confederadas.
Es la masonería Azul o Simbólica, la que constituye el grueso del conglomerado masónico, y aunque existen otros cuerpos superiores que imparten los grados de Capitulares, Filosóficos y Administrativos, hasta el grado más alto del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, que es el 33º, existe una independencia completa entre la Masonería Universal o Simbólica y la de Perfección o Ritual, por lo que los grados que otorgan éstos no tienen preponderancia alguna en las Logias Simbólicas, cuyo grado máximo reconocido es el de Maestro. Igual independencia existe con relación a otros organismos "afines", como son los Templarios, los Caballeros de la Cruz de Constantino, los Rosacruces, los Shriners, etc.; órdenes juveniles, como la Asociación de Jóvenes Esperanza de la Fraternidad, los de Molay, etc.; y femeninas no iniciáticas, como las muchachas Arco Iris, las Estrellas de Oriente, etc. Estos organismos aunque afines, acaso en sus principios y objetivos, no son parte de la Orden Masónica.
Las logias simbólicas son soberanas, se rigen a sí mismas en todos los asuntos internos, empleando para sus deliberaciones el método parlamentario y tomando sus acuerdos en votaciones democráticas. Eligen periódicamente a sus funcionarios y otorgan a los nuevos miembros los tres grados simbólicos o azules, de acuerdo a la constancia, perseverancia y mérito personal. Establecen sus reglamentos internos y le imprimen a sus trabajos y estudios el curso que consideran más conveniente, procurando siempre el apego los principios generales y los antiguos usos y costumbres de la Orden.
En resumen, es la Logia Simbólica la célula orgánica de la Institución Masónica, la forma de organización por excelencia de la Masonería
¿Cuáles son las actividades típicas de las Logias?
Primero que nada, cumplir con un ritual muy antiguo y didáctico que nos va inculcando ciertas enseñanzas. Después expresamos nuestras opiniones, una especie de debate o foro. Finalmente las actividades relacionadas con toda organización: proyectos, mejoras a la institución, edificios, etc.
¿Qué hacen los masones?
Se dedican a mejorarse como hombres. Al igual que muchas otras personas, intentan vivir de acuerdo con los altos principios morales, como buenos ciudadanos.
No pretenden tener el monopolio de estos ideales pero tienen sus métodos, peculiares que quizá no convienen a todo el mundo, pero que en muchos casos han dado resultados excelentes. La Masonería enseña y practica los principios y los ideales de gentileza, honestidad, decencia, amabilidad, honradez, compresión y afecto.
Defiende la creencia de que los hombres somos todos parte de la Fraternidad Humana. Los tres grandes principios:
AMOR FRATERNAL: Cada Masón verdadero mostrará tolerancia y respeto a las opiniones de los demás y se portará siempre con compresión.
SOCORRO: No sólo entre los Masones sino con toda la comunidad humana.
VERDAD: Para conseguirla en su propia vida. No hace falta menos de toda una vida para llegar a ser un buen Masón.
¿Cuál es su Historia?
Dejando a un lado muchos y muy antiguos antecedentes históricos de la masonería, oscuros e inconexos, señalaremos aquí que la Masonería surgió de las corporaciones de obreros de la Construcción en la Edad Media.
Los canteros alemanes y los constructores ingleses de esos tiempos no constituían únicamente asociaciones de oficios ("guildas"), sino verdaderas hermandades en donde se enseñaba y ejercitaba una teoría secreta de sus respectivas artes y oficios. Muchos autores han probado que los francmasones no han inventado su liturgia y sus símbolos, y que tampoco los han copiado de otras sociedades secretas arcaicas, sino que les han sido transmitidos, por sucesión directa, de las sociedades gremiales de que proceden.
Se pretende que la Masonería es tan antigua que ya existía y se practicaba en las pirámides de Egipto, en los templos de la India, en las cavernas de los Esenios, en las criptas secretas de los Mayas en la Academia de Pitágoras y en muchas otras sociedades iniciáticas de muy remota antigüedad. Las semejanzas, reales o imaginadas, con los ritos y ceremonias que se llevaban a cabo en esos tiempos, demuestran que la Masonería llena una íntima necesidad del espíritu humano, la cual es, buscar la superación personal y encauzar las potencialidades individuales hacia el bien común.
Que estas técnicas no hayan variado grandemente en el curso de varios milenios no debe extrañarnos, ya que los antropólogos y etnólogos han demostrado que el hombre sigue siendo esencialmente semejante en sus manifestaciones mentales y afectivas desde que es hombre, a pesar de todas las modificaciones ambientales que ha logrado la civilización.
La Masonería, en su forma actual, tomó cuerpo en Inglaterra a fines del Siglo XII. Con anterioridad, existían en Alemania, Francia e Italia las cofradías de constructores, o "masones", en donde se enseñaban no solamente las artes y las ciencias que debía dominar un maestro constructor, sino que se impartían principios de moral y buena conducta, que garantizan la armonía dentro de las corporaciones.
Los lustros de duración de las monumentales obras que ejecutaban los "masones" (entre las cuales se encuentran las más preciadas joyas del estilo gótico) favorecían que se estableciesen relaciones muy estrechas entre los numerosos artistas y obreros, los cuales formaban verdaderos "equipos" bajo la dirección de sus grandes maestros arquitectos, que eran solicitados para ejecutar obras en ciudades distantes y en diferentes países. Natural es que, en sus viajes, buscasen la ayuda de otros miembros de su misma profesión, también agremiados en cofradías, y que asistiesen a las reuniones de sus "logias". De esta necesidad de viajar y ser reconocidos y atendidos, como de las precauciones que cada agrupación debía tomar para no admitir entre sus miembros a un operario que fuese a romper la armonía por su mala conducta, o a explotar en su beneficio personal los conocimientos técnicos que se impartían en las logias, surgieron los signos secretos de reconocimiento, la jerarquización en tres grados, con obligaciones y prerrogativas distintas, y el sigilo y discreción para realizar las reuniones de masones. El nombre de francmasón, derivado de la palabra freemasón, y que significa "masón libre", se daba a los constructores que tenían libertad para contratar sus servicios con cualquier persona y en cualquier país, a diferencia de los que estaban al servicio exclusivo de algún noble, prelado eclesiástico o monarca. Estos últimos, desde luego, no precisaban de signos de reconocimiento, ni de todas las demás cosas que caracterizaban a las logias de francmasones.
Por la necesidad de viajar y de conocer diversos países y costumbres, los francmasones tuvieron contacto con distintas maneras de pensar y diferentes organizaciones políticas, lo cual les confirió un punto de vista excepcionalmente amplio hacia los problemas religiosos, filosóficos, económicos, sociales y políticos de su época. Hubieron de admitir, con igualdad de derechos, a hombres de distintas nacionalidades, credos y razas, y esto sentó las bases a los principios humanistas de la reciente Orden.
En los siglos X, XII y XIV, se emprendieron en Escocia e Inglaterra grandes obras, y para su realización se importaron constructores alemanes, quienes llevaron consigo los usos y costumbres de las logias alemanas. A su influjo, nacieron las logias escocesas e inglesas.
Hacia principios del siglo XVII, la construcción había decaído grandemente y, consecuentemente, languidecían las logias de los masones operativos; entonces, en 1717, se constituyó en Londres una Gran Logia, bajo el patrocinio de un grupo de gran ilustración, que veían con pena la decadencia de las logias de constructores. Fue entonces cuando nació, propiamente, la Masonería de nuestros tiempos, la cual ha conservado cuidadosamente el espíritu de las antiguas cofradías, sus principios constitucionales y los usos y costumbres tradicionales, apartándose de la construcción material. Admitió en sus filas a hombres de todos los oficios y condición social, a la vez que daba una interpretación elevada y filosófica a sus símbolos; así, la Masonería adquirió un carácter más amplio, susceptible de extenderse por todo el mundo.
Al ser electo Jorge Payne para cargo de Gran maestro, emprendió la meritoria tarea de reunir todos los preceptos existentes y formar una colección de 39 ordenanzas generales, que fueron revisadas por el Dr. James Anderson, teólogo e historiador, y sirvieron de base a la Constitución publica en 1723, que es el primer fundamento legal de la Masonería.
Prosperó, a partir de ese momento, la Orden, contando entre sus iniciados a distinguidos miembros de la nobleza y de la familia real de Inglaterra. Entre 1739 y 1772, surgieron ciertas desavenencias internas que dieron origen a una separación en dos ritos: el Rito Escocés Antiguo y Aceptado y el Rito de York, o del Real Arco.
De Inglaterra, la nueva Masonería se extendió rápidamente a otros países. En Francia apareció entre 1721 y 1732 y alcanzó un auge inusitado. Se formaron nuevos ritos y se crearon grados filosóficos, siendo ésta, al principio, una innovación mal recibida en los demás países, ya que infringía los Antiguos Límites que únicamente establecían los primeros tres grados.
La Masonería Francesa ha contado entre sus miembros a distinguidas personalidades, como Voltaire, Rousseau, Condorcet, Víctor Hugo, Gambetta, Herriot, Dantón, Marat, Alejandro Dumas, Napoleón Bonaparte, Emilio Zolá y muchos más. En las logias masónicas se gestó la Revolución Francesa, y de los principios masónicos se sirvieron los revolucionarios como bandera en lucha contra la tiranía.
Entre los masones más distinguidos mencionamos a Federico el Grande de Prusia, Francisco I de Austria, Goethe, Mozart, Beethoven, Wagner, Benjamín Franklin, Jorge Washington, el Conde de Lafayete, Tomás Jefferson, Abraham Lincoln, Américo Vespucio, Leonardo de Vinci, Gral. Prim, Francisco Javier Mina, Emilio Castelar, Simón Bolívar, José Martí, Bernardo O´Higgins, José de San Martín, Antonio José de Sucre, José Ma. Morelos y Pavón, Ignacio Allende, Vicente Guerrero, Guadalupe Victoria, Agustín de Iturbide, Valentín Gómez Farías, Nicolás Bravo, Benito Juárez, Melchor Ocampo, Sebastián Lerdo de Tejada, Porfirio Díaz, Ignacio Ramírez, Alfredo Chavero, el Barón de Humboldt, Francisco I. Madero, José Ma. Pino Suárez y muchos otros más.
La Masonería ha tenido en México un glorioso historial de gestas libertarias, y ella ha sido la inspiradora de nuestros movimientos políticos e ideológicos de mayor trascendencia. Sin temor a exagerar, podemos decir que los masones mexicanos dieron a nuestra patria la Independencia, las leyes de Reforma y Revolución de 1910, y que siempre que ha sido necesario combatir por nuestra mexicanidad y por los derechos del hombre, han sido los primeros en ofrendar su pecho y su pensamiento en defensa de nuestra soberanía y libertad.
En la actualidad, en la mayoría de los países del mundo tiene raíces profundas la Masonería y cuenta con mayor número de miembros que cualquier otra sociedad internacional de esta naturaleza.Las fuerzas renovadoras que han actuado dentro de ella, en nuestro país, la han modernizado y cohesionado con los adelantos de nuestro tiempo, y se observa una saludable tendencia a incorporar a sus técnicas y enseñanzas los descubrimientos más modernos de la ciencia.
De esta manera, la Masonería evoluciona y se pone a tono con la época, para seguir siendo la fuente de donde brota la fuerza renovadora del pensamiento humano.
¿Interviene en la Política?
Con mucha frecuencia se formula la pregunta de sí la Masonería desarrolla actividades de índole política. Esto es lo primero que se le ocurre a quien lee en las páginas de la historia la larga lista de estadistas, reformadores, revolucionarios y patriotas que fueron masones.
La masonería no tiene fines políticos, aunque a veces las logias hayan tenido que manifestarse en algún asunto político. Por ejemplo, en las sesiones está prohibido hacer cualquier tipo de proselitismo (propaganda, promoción) de tipo político, pero está permitido hablar de asuntos políticos que nos afectan como organización o como sociedad. Por ejemplo, asuntos relacionados con la libertad de expresión, de reunión, etc.
Quienes piensen que la masonería es una organización política están equivocados, como suele equivocarse quien examina superficialmente las cosas y no penetra tras las apariencias para aquilatar su verdadero significado.
Es cierto que en las Logias Masónicas se han formado hombres como Voltaire, Washington, Bolívar, Juárez y Madero; pero también de ellas han surgido grandes sabios y artistas, como Franklin, Newton, Mozart, Beethoven, Wagner, Chavero, Edison, Kant, Spinoza, Rutherford, H. G. Wells, Einstein, Oppenheimer, Dewey y tantos otros más que nunca se ocuparon de la política, como no fuese desde un plano filosófico y humanista.
Pese a los esfuerzos de quienes en ciertas épocas han pretendido desentenderse del carácter real de la Institución y han hecho esfuerzos por transformarla en bandera política, la Masonería ha conservado, hasta ahora, su verdadera naturaleza de escuela y taller en donde se forja la personalidad y evolucionan las facultades más nobles del hombre. Es un laboratorio en donde se ejercita el análisis y la síntesis de todas las ideas y de todos los nuevos conceptos filosóficos, en el ambiente aséptico propio para el claro y reacio pensar, y en donde se funden en el crisol del trabajo mancomunado y de la lucha constante, los más diversos metales, para obtener la amalgama y la aleación con que se forjan los hombres capaces de dedicar sus vidas al progreso de la humanidad, sin distingos de raza, credo o nacionalidad.La Masonería ha enseñado a estos hombres a luchar primero consigo mismos, para limar sus asperezas y fortificar sus almas. Les ha demostrado el camino de la convivencia fraterna, el respeto mutuo, la dignidad y el heroísmo. Ha inflamado sus corazones con el amor a sus semejantes y la sublime indignación contra la injusticia y la tiranía que degradan al hombre y encadenan su pensamiento. Por eso es que, en su seno se han gestado tantas iniciativas trascendentales para el adelanto de la humanidad y de ella han surgido grupos fuertes y de gran cohesión que han logrado imprimir a sus naciones, y al mundo, los más importantes impulsos evolutivos.
La Masonería es esto y mucho más; pero lo que no es, ni ha sido jamás, es un partido político, ni una organización militante al servicio de tal o cual encumbrada personalidad, ni los exponentes de tal o cual "ismo" (ni siquiera del liberalismo, como doctrina política) ni una mafia de "carbonari", aunque sus detractores así le hayan descrito con demasiada frecuencia. Jamás podría ser cualquiera de estas cosas sin perder inmediatamente su sentido humanista y universal, quedando a merced de las contingencias temporales y a la mezquindad de las lides personalistas, la Masonería está por encima de la política y, sobre todo, de la politiquería.
Pero así como nadie construye una casa para que permanezca deshabitada, ni se fabrica un barco si nunca ha de navegar, ni se prepara un banquete si nadie ha de comerlo, ni ejercita el atleta sus músculos si no ha de emplearlos, así también, carecería de sentido alguno la actividad masónica (personal e interna) del desarrollo de las facultades superiores del hombre, si no desembocan en forma natural y lógica en los múltiples cauces de la actividad social desempeñada por cada uno de sus miembros, dentro de la esfera de influencia personal y como resultado de su iniciativa propia.
Por ello es que, aún siendo la Masonería una organización apolítica, y ocupándose, como lo hace, principalmente de la evolución personal de cada hombre, resultaría absurdo que forjase guerreros del progreso y conductores de la humanidad y les prohibiese toda actividad política, ya que en realización de logros concretos, está la justificación histórica de la Institución.
De lo cual resulta que, individualmente, los masones si intervienen activamente en la política de sus países cuando la ignorancia, el fanatismo o la ambición, tratan de sojuzgar a los pueblos.Con respecto a las batallas que libran los masones en el mundo, la Institución Masónica se mantiene tan independiente como lo puede ser una Universidad con relación al trabajo profesional de sus egresados. Existe, sin embargo, una diferencia importante: mientras la Universidad se limita a preparar al estudiante y una vez que le ha entregado su título pierde casi todo contacto con él y con el buen o mal trabajo que desarrolle, en cambio la Masonería sigue abrigando con sus alas a sus miembros, dándoles ocasión de que nunca cesen de estudiar y perfeccionarse, velando por que se consoliden los lazos de fraternidad y comprensión mutua y juzgando severamente la actuación de cada uno de ellos cuando violan los principios morales proclamados por el ideario de la Orden.
¿Qué se necesita para entrar a la Masonería?
Primero que nada un deseo sincero de ayudar a los demás, de aprender de los demás y de crecer como persona. . Ser miembro de una logia masónica está al alcance de todo hombre mayor de edad, sin distinción de nacionalidad, grupo social o religión, que desempeñe algún oficio (pueden ser estudiantes) y con posibilidades de pagar las cuotas económicas Los que son aceptados como miembros han de tener buen carácter, aptitud para trabajar en grupo, buena reputación y creer en un Ser Supremo.
Un candidato ha de estar recomendado por un miembro de la Logia en la cual desea ingresar. Su solicitud es leída en una reunión y pasada a un comité compuesto de tres miembros quienes por separado, entrevistan al peticionario, de preferencia en su hogar. Después del informe de la comisión a la Logia, el peticionario es votado por sufragio secreto de los miembros de la Logia y, en caso de ser aceptado, empieza el proceso para ser miembro de la Logia.
A pesar de tener las mismas reglas generales, cada Logia tiene su individualidad propia, por eso es posible que un candidato sea dirigido preferentemente hacia una Logia determinada a la cual podría, por su composición y características, adaptarse mejor.
¿Qué ocurre en la iniciación?
Iniciación significa "comienzo", el comienzo de un proceso que se desarrolla paulatinamente a lo largo de los tres grados de Aprendiz, Compañero y Maestro Masón.
El proceso, solemne, es una experiencia interesante para el candidato. Entre las reuniones recibe más instrucciones sobre la ceremonia ritualística en la cual ha participado. Se le pide, además, memorizar algunas partes esenciales de este ritual.
El ritual Masónico ilustra la importancia de una vida moral. Utiliza las herramientas de los antiguos masones y canteros como símbolos para enseñar estos ideales.
Un Masón promete construir su vida y su carácter con la misma atención que los maestros de obra empeñaban en la construcción de las grandes catedrales, siglos atrás.
La iniciación es un proceso continuo del hombre sobre sí mismo, hecho posible gracias al clima de serenidad, a la fraternidad y a la tolerancia de sus compañeros que están siguiendo, o han seguido, el mismo camino.
¿Por qué nada más los hombres pueden ser masones?
No necesariamente. Pese a que la gran mayoría de las logias están compuestas por hombres, existen algunas logias mixtas o eminentemente femeniles desde finales del siglo pasado. Existen incluso grupos y asociaciones masónicas femeniles a nivel internacional. En nuestro caso, el Rito Escocés, que es el que practicamos, no acepta mujeres.
¿Hay algo que prohíban comer, beber, celebrar o hacer?
Nada. Lo único que se recomienda es que se haga con moderación, sin excesos.
¿Cuáles son las Obligaciones y los Derechos de un Masón?
Toda sociedad tiene el derecho de exigir de sus miembros el cumplimiento de ciertas obligaciones y, a la vez le hace partícipe de los beneficios que ofrece. La Masonería no es una excepción, por lo que es justo y necesario que antes de contraer las obligaciones de un masón, se sepa cuáles son estas obligaciones y cuáles los derechos y cuáles que se adquieren.
La primera de las obligaciones consiste en guardar un silencio absoluto de los asuntos tratados en las reuniones o "tenidas" (como se les designa masónicamente). La Masonería no es, propiamente, una sociedad secreta, pero sí es discreta. En los varios siglos de actuación que lleva recorridos ha podido probar que sólo con reserva, sigilo y discreción se puede estar a salvo de los ataques que nacen de la incomprensión, del fanatismo y de la envidia. A los que comentan que: "¡Algo de malo habrá en ello, puesto que se esconden para hacerlo!", les contestaremos que nunca las nuevas ideas han encontrado el camino sembrado de comprensión, buena voluntad y aliento. Por el contrario, recordemos a Sócrates acusado de pervertir a la juventud, a Galileo torturado por blasfemo, a Spinoza excomulgado por ateo, y tantos que han seguido igual o peor suerte. Y si hay quien diga que esos tiempos ya pasaron y que en los tiempos actuales hay libertad de expresión y respeto hacia las ideas nuevas, les diremos que están en su derecho para creerlo así; pero que la Masonería está estructurada de modo tal que pueda seguir funcionando aunque impere un régimen de opresión política y económica y de coartación de la libertad. Por tanto, no necesita justificar su exigencia de que los miembros guarden cuidadosamente sus secretos, puesto que ello es parte de su naturaleza, y la sabiduría de este proceder ha sido constatada en tiempos buenos y malos.
La segunda de las obligaciones de un buen masón es la de trabajar intensamente en pro de su propia perfección interna. Deberá corregir sus propios defectos, combatir sus pasiones y prodigarse en el servicio para con los demás. En esto consiste el trabajo masónico, que es, como se dijo antes un trabajo personal de evolución y labrado de la personalidad. No es buen masón quien solamente se dedica a reunir abundantes conocimientos sobre filosofía, historia, ciencia litúrgica, sociología, etc., si esta ilustración no va acompañada de un auténtico fraternal que le impulse a correr en auxilio de todo ser humano que necesite de sus servicios. Tampoco podrá calificarse de masónica la labor de quien está animado de grandes deseos de hacer el bien, pero que carezca de la ilustración y capacidad suficientes para reconocer la forma más eficaz y provechosa de hacerlo. El verdadero masón justifica sus conocimientos con un comportamiento altruista y virtuoso, y pone en juego ambas cualidades en trabajo infatigable, para que sus buenos deseos se transformen en realidadespalpables.La tercera obligación es la de cumplir con los Estatutos Generales de la Orden, las Constituciones de la Gran Logia a que pertenezca y los Reglamentos particulares de su logia. Aunque, no sería posible dar a conocer en esta obra este cuerpo de disposiciones legales, bastará explicar que su objeto único es el de fijar las normas de gobierno y funcionamiento interno de las logias, y que todo masón sabe que estas órdenes tienen como mira el bien común y jamás pueden contravenir los principios de honor y virtud que proclama la Orden.
Huelga decir, que entre las obligaciones que se desprenden de los Reglamentos particulares de las logias están incluidos los de asistir puntualmente a las "tenidas" semanales, estar al corriente en los pagos de las cuotas personales, o "capitas", y conducirse siempre con decoro y orden.
¿Qué es lo que ofrece la Masonería?
En primer lugar, ofrece su conjunto de enseñanzas sistematizadas, las cuales va impartiendo a cada cual, según los méritos alcanzados por su esfuerzo personal.
Otorga a todos sus miembros el derecho de recibir ayuda y amor fraternal en cualquier lugar del mundo en que se encuentren. El masón tiene amigos en todas partes, siempre dispuestos a correr en su auxilio en el momento en que los llame. Sin importar las diferencias de rito que practique ni la jurisdicción con todos los demás masones del mundo.
En la mayoría de las organizaciones masónicas existen, además, otras ventajas de orden mutualista, como por ejemplo: el seguro de vida, bolsa de trabajo, fondo asistencial, etc. Debemos hacer notar, sin embargo, que no es en estos servicios asistenciales donde radican los beneficios de la Masonería, sino en la oportunidad que brinda a sus miembros para estudiarse a sí mismos y ponerse a prueba dentro de los trabajos de la logia, alcanzado un mejoramiento constante, gracias a las sabias normas y disciplinas de la Orden.
Finalmente, la Masonería brinda a quienes evolucionan dentro de ella, la oportunidad de ampliar su campo de acción en el mundo externo y desarrollar una actividad de mayores alcances y trascendencia. Esto se logra como resultado de la cohesión que se establece entre los masones y que después trasciende a los diversos campos de acción en que se encuentran profesionalmente. No es esto el producto de un plan de acción premeditado por la Institución Masónica y que aconseje colocar a fulano aquí y a zutano allá, como piezas de un ajedrez en que se juegue alguna trascendental partida política; es más bien la polarización espontánea de todos los hombres en quienes se ha sublimado el amor a la libertad, a la justicia social y al progreso, cuando con ocasión de un acontecimiento que viola los derechos del hombre y obstaculiza la marcha ascendente de la humanidad, convergen al unísono, impelidos por sus ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad.
Para coordinar la actividad externa social, educativa benéfica y política de los masones existen asociaciones civiles, en cuyo seno se reúnen los masones de todos los ritos, jurisdicciones y obediencias, para aunar sus esfuerzos y luchar hacia las nobles metas que en los talleres masónicos se enseñan. Estas asociaciones representan para la masonería, lo que el brazo es para el cerebro: un órgano ejecutivo para la realización de sus ideales.
Fuera de estas obligaciones y derechos no hay otros. Cada masón lo es por su libre y espontánea voluntad, y tiene derecho a retirarse de la Masonería, cuando lo desee, sin que por ello sufra persecuciones, amenazas o ataques. Sólo se le pide, bajo su palabra de honor, que no revele los secretos de la Institución, y si no lo cumple, el único que se perjudica es él, ya que, el verdadero y más preciado secreto masónico es inviolable por naturaleza.
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